MANUAL DE LA BUENA ESPOSA

MANUAL DE LA BUENA ESPOSA

Cinco treinta de la madrugada, suena la alarma y comienza el día. Te levantas, acercas la ropa, lo despiertas para bañar, haces desayuno, preparas su almuerzo y te vuelves a acostar. Un beso de despedida, cruza la puerta y la cierra. Te has quedado sola, libre de la esencia de él. ¿Qué harás ahora? Millón de libretas compradas por color, grosor y editorial… Un día deberán llenarse, sabemos que prisa no hay por que ser esposa a la ley de Dios, dura una vida o es infinito si las leyes de la física te valen una mierda.

Un poco de música alivia el estrés, las deudas y los vicios. A la hora sabes que necesitas un whisky y un cigarro… Lo sabes, por que empiezan los mensajes… «Qué me sugieres que haga si esta persona me pide esto? ¿Mi jefe me ha empezado a escribir que mande tal cosa, redacte un correo… Podrías apoyarme con eso, ¿con todo?» La buena esposa no diría que no, sin embargo, siempre existe un sí.

Después de redactar por aquí y por allá en un trabajo que no es tuyo, empiezas a limpiar. La limpieza empieza por ti, posteriormente la casa para finalizar con la cabeza. Ojo: el alma no se depura día con día, se acumula y al final de la vida se vacía. Preparas comida, haces la mesa y esperas a que las últimas horas antes de su llegada te sean amenas. Los niños siendo niños pidiendo el apoyo de su madre para ser madre. No hay respiro ni para un grito de auxilio.

La hora ha llegado… Un beso de llegada y a comer. La cena está servida. Otro día, otra historia y otro proyecto (el cual se queda en palabras). La buena esposa escucha y asiente con la cabeza, si te pide ayuda dirás que sí; al decir que no negarás el mandamiento de «amar sobre todas las cosas», si es que realmente hay un mandamiento así, no me hagas mucho caso, mis 11 años en escuela católica rodeada de monjas hipócritas me han enseñado una puta mierda.

Divagas un poco en la plática y comienzas a hablar sobre los planes que tuviste, interrumpe la conversación para decirte que todo es increíble, pero que necesitarás su ayuda para poder llevarla a cabo, porque una mujer necesita a un hombre y sin un dúo dinámico, tus planes no pueden llevarse a cabo… Es hora de levantarse, el padre dedica minutos a los hijos mientras tú depuras la mente, nuevamente, lavando los trastes. Cada gota de agua que resbala por tus manos y sobre la esponja que pasa finamente por cada plato y vaso es un recordatorio que has hecho un trabajo excelente… como la buena esposa que ante la ley de la vida te han impuesto.

«Recuerdas los planes que tenía antes de salirme de la escuela? ¿Los cursos que planeaba tomar? ¿Podría acaso después de ti, empezar a hacer algo?» Levanta la mirada y tajantemente con esa dulce voz de adulador que lo caracteriza suelta: «Sabes que el acuerdo era que primero terminara yo para poder brindarles la vida que se merecen»…. Asiento la cabeza, como la buena esposa que ustedes ya saben, se me ha impuesto.

Es hora de dormir, los niños saben que tienen que dormir y los adultos saben que la esposa debe cumplir. Nos enrolamos en una cama quebrada, dos cobijas y dos almohadas, comenzamos a besarnos, mete su mano sobre mi pantalón para llegar a mi vulva, meto la mía entre su entrepierna sintiendo su sexo… Todo desemboca al coito consensuado. Cada uno se levanta seguido buscando limpiarse para volver a la cama. Antes de dormir volvemos a repasar los planes, sus planes. La buena esposa sabe que, dentro de todo ese despilfarro de egocentrismo, sus planes un día serán escuchados… No sabemos si por él mismo, pero un día ella sabrá que merece los suyos.

Un éxito realmente compartido, ¿lo imaginan? ¿Se logra algo así? He visto demasiados hombres agradecer a sus bellas esposas por estar donde están y por la orientación a sus decisiones que me pregunto: ¿La buena esposa siempre será la sombra de aquellos que se dicen ser reyes? ¿Se puede nombrar reyes a aquellos que no aceptan el narcisismo y egocentrismo con el cual se han ido desarrollando a lo largo de su miserable y misógina vida?

La buena esposa tiene esos pensamientos y otros y siempre queremos más… Es algo natural para todos, todo se construye, todo se transforma y todo se disuelve o explota y si el universo me hace explotar y me pide volver a hacer «la buena esposa», quiero ser la mía. Casarme conmigo por el resto de mis días y mandar al carajo a quien no piense como yo.

Tantos halagos por cogerme o querer algo de mí me han hecho crecer. Tengo un poder entre las piernas que no he explotado y no me refiero a que me escurra la liberación de tensión sexual acumulada. No, no, Dios Santo… Es utilizar a mi ventaja y desventaja de lo que me toca ser y ser realmente quien ponga las condiciones óptimas a lo que me resta en esta tierra. Una buena esposa para mí, cocinarme lo mejor, leerme lo mejor, escuchar lo mejor, y hacerme el mejor sexo de mi vida. Quiero ser hoy y siempre mi mejor esposa y si las lágrimas sobresalen de mi iris, que sean porque mi rabia me ha consumido, porque me he lastimado más de lo que cualquier persona lo ha hecho.

Citando al maestro Armando Manzanero: «Mía, porque jamás dejarás de nombrarme y cuando duermas habrás de soñarme, hasta tú misma dirás que eres mía…» Brindemos camaradas, porque en la tierra y después de ella, siga siendo mía, mía para toda la eternidad.

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Gran Homenaje al Maestro Víctor Soto Ferrel

La Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la UABC campus Tijuana, en su  35 aniversario, rindió un homenaje a la trayectoria del Mtro. Víctor Soto Ferrel, enorme promotor de la literatura, el cine y una figura importante como docente en nuestra ciudad.

Están bajo tierra

Dejando las tumbas múltiples de la historia de Tijuana, en el panteón de “Puerta Blanca” se escuchó de un altar en Playas, muy cerca del muro fronterizo, en memoria de 12,000 hijos que han muerto tratando de cruzar al otro lado