L U C A

Estallando desde muy joven. A los diecisiete abandonó la Gordonstoun School y recorrió Europa con la Interpol pisando sus talones. En casa eran ricos o aparentaban bien, pues el príncipe Carlos de Inglaterra asistió al mismo colegio escocés que Luca Prodan. 

Mario Prodan conoció a Cecilia Pollok, una católica escocesa, en China, coincidieron por los caballos: su familia criaba y él jugaba polo. Papá llegó a Asia buscando al abuelo, el  Comandante del Dreadnought (un buque que zarpó como consecuencia del asesinato en Saravejo), pero caído el Imperio Astrohúngaro halló que éste tenía otra familia y no pensaba en la anterior. Después de un tiempo lo contrató en una firma alemana… desde abajo, hasta que explotó otra Guerra Mundial y los japoneses los pusieron en campos de concentración. 

Casi mueren de hambre, el matrimonio y las dos hijas, pero sobrevivieron. Después Mao ganó las elecciones y los extranjeros fueron proscritos. Luca nació en Roma en 1953. Vivían del buen gusto del señor Prodan, que vendía antigüedades chinas, producía películas, al que Fellini le robó un personaje y del que emanaba la erudición que los cuatro hijos replicaron. 

Andrea, su hermano actor, contó que tras dejar el prestigioso colegio escocés, a donde también asistió el hijo de David Bowie, Luca Prodan devolvió la bofetada que su padre estampó para reprimirlo… a tal extremo llegaban su acracia e igualitarismo.  

Aquí viene el meollo del asunto: a los diecinueve un papel mojado por siete ácidos lo iluminó a lo Albert Hoffman, pero él tenía diecinueve, aquel entendimiento lisérgico requería mayor comprensión que la de tomar drogas por no desperdiciarlas. 

Su leyenda cuenta que en Londres vio nacer el punk mientras trabajaba robándole a tiendas de música que le recontrataban por pedido de la clientela: el italiano reconocía canciones con silbidos desafinados de la gente. Pero igual le echarían: era un buen tipo, robaba música para sus seres queridos. 

La vida era hermosa para un perdedor que ganaba con cualquier cosa. Cumplió tres meses en Rebibbia por vender hachís. Ahí escribió sus primeras canciones. Mientras Michela, su hermana, trabajaba para Jane Fonda.

Por esa época Luca dio un salto perentorio de la marihuana y los ácidos a la heroína; su sensibilidad y visión optaron por el flash y el letargo opioide, ese que le quitó a su hermana beatnik, Claudia y que a él le provocaría un coma hepático que trataría con años de alcoholismo.  

Hey, hey, hey, heeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeroin. 

Las autoridades italianas, hartas de su historial, le declararon enfermo mental prohibiéndole votar o trabajar para el Estado. A Luca le dio risa. Estaba muy deprimido.  

Fue así que llegó a Córdoba, Argentina. A la sierra. A con Timmy McKern, un amigo del instituto y su familia. A curarse de un caballo distinto del que unió a sus padres. A pesar de Linda Tricker, cómplice romántica durante aquellos años de anarquía británica. A un emprendimiento agropecuario y a en su lugar formar una banda. 

La libertad es un descanso de las relaciones de Poder, pero la liberdad no nos vuelve libres por sí sola. Luego de las Juntas, Alfonsín… Argentina aletargaba en democracia.

Aquel tano llegó escuchando a Joy Division, vio a Bob Marley y Pink Floyd en vivo; a The Clash amotinado en el escenario entre escupitajos y butacas, es decir: a la desilusión misma de la juventud  académica y artística que gestó la aparición del punk-rock. La melodía de Charly, el surrealismo de Spinetta, el rugido de Pappo y el sonido dictatorial, en general, lo pusieron a hacer rock por quimiotaxis, responsabilidad ética o aburrimiento. 

¿Qué es Rock? ¡Kcor al revés!

Trajo a una batera inglesa previo a la guerra de las Malvinas. Pero su familia y el novio la regresaron durante el conflicto y el bajista pasó a la percusión. Ella lo eligió. Daffunchio era un marinero, cuñado de McKern, que no volvió a embarcarse cuando decidieron ir en serio. Había llegado Arnedo al bajo y después un periodista a tocar el saxo. 

Se formaba Sumo y, Luca Prodan, el jipi medio calvo a punto de morir a causa de las drogas, sería el líder de una de las bandas más genuinas del rock en español que, paradójicamente, cantaba en inglés cuando Argentina estaba en guerra con Gran Bretaña y era decreto nacional no consumir lo anglosajón.

Chao Momo, chao Esther. Mónica Stromp fue su relación más estable en Argentina, eso a partir del 82, pero también estaban Esther, Silvia y otras novias. Luca hablaba mal del hombre al defender a las mujeres, era su manera de definir al tango. 

En el 84 a Sokol le espantó el monstruo, ese que muere de hambre al inhalar estimulantes de abolengo y que tres décadas después dejó de darle miedo: tendría a su primer hijo; de inmediato al segundo, etc…

Llegó Superman Troglio. Después el guitarrista favorito de todos los Guitar Heroes: Ricardo Mollo.

Prodan, Daffunchio, Arnedo, Mollo, Troglio y Pettinato. 

S U M O. 

¿Qué hacé, bolú?

Dicen que era lo que cantaba. Que fue el único cantante que utilizaba pedales en aquella escena musical. Que le robó un tema a Patricio Rey. Que aleccionaba a través de un Fuck You o de sermones sobre el escenario. Que en su hedonismo había una ironía de ética superlativa. Que salía con una chica de diecisiete a la que visitaba en una disquería de El Palomar. Que puso a bailar a todo el dormitorio del cuartel en donde su hermano hacía el servicio militar. Que llamó a Cerati para disculparse de lo mal que hablaba de él. Que a todo al que conoció le replanteó su curso… y los complejos lo tienen a uno, escribió Jung en no sé dónde.  

Parecía que no pasaría. El contracultural underground les mataba de hambre y Luca bebía todo el día para pernoctar cantando solo, con la banda, media banda o con la otra mitad para sacar cualquier billullo. 

Los productores musicales no los consideraban comercializables. Contaban con un demo y varios rechazos para grabar el primer disco. Hasta que Walter Fresco y la CBS dieron el visto bueno. Se trataba de un fan haciendo de productor artístico. 

Las lentes son para el sol y para la gente que me da asco. Tres álbumes después el pelado se moría. Estaba por cobrar derechos de SADAIC y firmar con CBS por otros cuatro discos .

Le advirtió a todos que no iba a más. Le escribió a su hermano para que fuera a verle. Un mes antes hizo una fiesta de despedida.

La banda y los periodistas cuentan que la última interpretación de Fuck you sonó mucho como a una despedida. Había 500 personas presentes. La tocaron dos veces. 

Rodrigo Espina tiró la heroína que le mató, según su documental. El parte médico tuvo como causa de muerte a un paro cardiorrespiratorio auspiciado, en parte, por una cirrosis hepática. Su novia del momento, Silvia Ciriana, una adicta que se inyectaba, fue señalada incluso por el corte de la droga…

Quizá él conocía la toxicidad en la mezcla. Estaban a punto de cobrar el primer GRAN dinero con S U M O y Luca, por primera vez en su vida, aceptaba ir a un centro de rehabilitación.

But I dont want to go that way. Oh Lord, can’t I have a little say. 

*CON INFORMACIÓN DE ROLLING STONE, VH1, CANAL á Y DEL LIBRO: LIEBRTAD, DIVINO TESORO, ESCRITO POR OSCAR JALIL

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