Legalización del Chapadream: Asilo Humanitario

Tijuana, Baja California, el México. Garita El Chaparral. Mayo 2021. Un campamento con tiendas de campaña sobre el concreto, niños detrás del balón, sanitarios portátiles de limpieza insuficiente y una tensión xenófoba a punto de estallar son la puesta en escena. Más de seis personajes en busca de un autor. Los medios por entonces reportaban 2 mil personas, el mes siguiente hablaban de mil más y ahora Jesús Alejandro Ruiz Uribe, delegado único federal en Baja California, señala que ya existe un plan de desalojo para que las autoridades retiren a los solicitantes de asilo humanitario del lugar (hablan de albergue, de trabajo, de DIALOGAR)*

Foto: Luis Gutierrez.

Por mi parte supe que al Chaparral no volvería jamás. Ni aunque hubiera extraviado algo.  ¿Tan lejos de quién, tan cerca de qué Don Porfirio? Los rostros de los migrantes en el lugar decían dame, quiero y ¡no te metas! Pero regresamos al menos tres veces más a encarar la incertidumbre del sueño americano en la vigilia de aquellas mujeres michoacanas y centroamericanas a cargo de la guardia nocturna, en las filas con colados para alimentarse y recibir vituallas para el fin del mundo y en la frustración de psicólocos y abogados rodeados por la desesperanza de cientos de personas gritando sálvame o corolarios similares.

Dulce García, Border Angels y la asesoría legal 

Foto: Luis Gutierrez.

Son filas muy largas en jueves y sábado las que hay que respetar para solicitar el asilo humanitario. Dulce García e Ian Seruelo (legista voluntario de American Pacific Labor Alliance) los únicos abogados revisando el caso migratorio de los solicitantes previa consulta con Psicólogos sin Fronteras. 

El campamento surgió por desinformación. Sigue cojeando por el mismo motivo mientras el Título 42, estatuto estadounidense encargado del bienestar y la salud pública, continua de pierna cruzada y deportando gente: 618 mil desde marzo del 2020 a abril de 2021. 

Foto: Luis Gutierrez.

La entrevista con los psicólogos es para que el solicitante se descargue emocionalmente: “en realidad todas esas personas aquí corren peligro, por ser migrantes en un lugar en donde son victimizados de nuevo… algunos vienen huyendo por violencia incluso de su propio gobierno”, recalca Dulce García, abogada indocumentada beneficiaria del programa DACA.

Por su situación migratoria regresó en mayo a California. Pero los andamios cimentados con las asociaciones involucradas continuarán solicitando asilo humanitario mediante un sistema de asesorías con más abogados para seguir los casos desde el lado americano, con ayuda de las instalaciones facilitadas por Border Line Crisis Center y la asistencia de las cinco oenegés colaborando en conjunto (American Friend Service Committee completa el quinquenio).  

Foto: Luis Gutierrez.

De acuerdo al sitio EFE NEWS, hasta el momento del regreso de la directora de Border Angels a California, 125 peticiones de asilo humanitario fueron aprobadas por la ACLU en San Diego y la CBP (Oficina de Aduana y Protección Fronteriza).

De reporteros no quiero saber nada

Foto: Luis Gutierrez.

El 23 de abril pasado, luego de más de dos meses en el campamento, alrededor de un centenar de migrantes (infantes incluidos) se manifestaron en los carriles peatonales de la garita de San Ysidro para urgir una respuesta al gobierno americano. La mayoría eran mexicanos de Michoacán o Guerrero (también centroamericanos presentes), gente huyendo de la apropiación y saqueo de tierras a manos de la delincuencia  armada en esos estados.

Se postraron casi 24 horas en el lugar hasta que los comerciantes de la línea se les echaron encima. Muralla antimotines de la CBP en todo momento. TV azteca reportó un vídeo con diretes solamente, nada de las agresiones a madres de familia y sus chamacos, la Chiripiorca policíaca durante la agresión o el estrangulamiento a Katie Mc Tiernan, reportera gabacha que se metió a proteger a los menores.

Foto: Luis Gutierrez.

Esa era nuestra nota, o al menos eso fuimos a cubrir. Pero como nos la rechazaron volvimos a que la gente hiciera más preguntas de las que contestaban. Nosotros repetíamos el credo del asilo humanitario al recopilar los testimonios: fila con los psicólogos, fila con los abogados, no aplica para solicitantes en espera del programa MPP, de momento es la única vía, hagan fila.

Pero el campamento, a la intemperie y sin estrella, desorientado precisamente por el choque cultural entre nacionalidades y a merced de los esperpentos que pernoctan la frontera (el peligro del secuestro, violación o reclutamiento para actividades delictivas de las que vienen huyendo) es más de lo que muchos pueden soportar. 

Foto: Luis Gutierrez.

El 27 de abril algunos buses movilizaron a por lo menos 300 migrantes a la central camionera para después partir a Mexicali. Todo debido al rumor de una posible pasada por la capital del estado. Sólo Telemundo reportó la noticia pero nadie más habló del tema*. A nosotros una mujer nos preguntó por su esposo a más de una semana de dicha movilización.

El día del niño Border Angels y compañía llevaron brincolines, comida, dulces y cubrebocas en algo que alcanzaba a ser celebración a pesar de la dicotomía destilando entre adultos recidivos y la felicidad en los rostros de los más pequeños.

Foto: Luis Gutierrez.

En mayo, Al Otro Lado, asociación no gubernamental gabacha trabajando en el asilo humanitario de los migrantes del Chaparral, logró el permiso para un par de las tres centroamericanas que improvisaron la escuelita en el campamento que terminó cerrando por la tensión de las diferencias culturales entre nacionales y extranjeros*

¨A Honduras, por mi niño y mi esposa, ya no podemos regresar. Vamos a ver qué dicen los abogados, pero si no podemos cruzar nos quedamos a trabajar¨, nos contaba por otra parte Bredi Lainez, que ya había laburado informalmente en la construcción en la ciudad pero regresó al campamento con su esposa e hijo en busca del asilo humanitario que finalmente consiguió a través de Dulce García al iniciarse el pasado junio.

De reporteros no quiero saber nada, comenzaron a responder poco a poco los más desesperados… Y es que en las últimas semanas los baños portátiles fueron retirados y algunos migrantes reubicados en el mismo campamento para liberar estacionamientos del SAT e ir preparando motores para la reapertura de la frontera. 

Foto: Luis Gutierrez.

Por su parte, Karla Ruíz, alcaldesa de Tijuana indicó que solicitaría presupuesto al gobierno federal para lidiar con la situación del campamento y las humillantes condiciones en las que viven. Aunque será la administración entrante (1 oct, 2021) quien padecerá la solución.

Sobre la inseguridad ni ella ni la fiscalía son claros, mientras el ¨hacinamiento¨ en busca del sueño americano padece la vigilia que provoca el alojamiento migrante ubicado en el Chaparral. 

Texto por Eduardo Carrillo Vázquez

Fotografías de Luis Gutiérrez @luisgtz2190

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