Bienvenido sea el Sueño del Viajero

Aquel que busca con las manos el dinero de la tierra y gusanos en el miedo.

Que todo fervor con el que buscas tu regreso, sea en vano.

Que todo regreso que no buscas, te traiga de vuelta a la ciudad que cargas.

Ven y dime qué cosa no te ha dado Dios para demostrar la falta de interés. Lo tienes impregnado en las letras de tu hermana fallecida, en la esperanza de volverse a encontrar.

Eres la comidilla del destino llorando bajo un árbol de naranjas, esperando el alba con furia. 

Dime, ¿qué se siente no estar cuando nadie te busca? Cuando la gente te olvide, llorarás y si la gente no lo hace, tu llanto será aún más grande.

Si no vuelves en un año la memoria habrá perdido sentido… ni el cuerpo reconocerá tu voz, esa voz que teniéndote alguna vez lejos puede llegar a estremecer cada cm del cuerpo.

Si decides regresar antes del plazo de la memoria, no habrá tenido ningún sentido el irse. Tú no encontrarás aquello con lo cual te fuiste sin buscar y los mortales no habrán entendido lo que es extrañar a alguien… Lo que es extrañarte a ti.

Dime tú, ¿acaso es mejor borrar de la memoria aquello que no volverá? Citaste alguna vez, entre el par de cervezas y humo, a Spinetta: «aunque me fuercen yo nunca voy a decir que todo tiempo por pasado fue mejor, mañana es mejor», ¿lo sigue siendo?

Atrévete a darles el consejo, manifiesta y parlotea que no te importan un carajo.

El ego ha ganado, siempre ha prosperado más que los principios del bien y el mal tan contingentes en tu ser y se ha esparcido en cada escondrijo de tu cuerpo e inconsciente.

Vocifera, berrea lo que no entendemos del ser en sí; es tu manera de lidiar con tus ganas, la voluntad de reprimirse siendo notado ante los que alguna vez hiciste daño. 

¿Para quiénes?

Que ellos respondan

Siempre afirmaste: «ellos saben quienes son».