Otras realidades vol.2: Me perdí en el camino

OTRAS REALIDADES

En las sendas no holladas.

En los sembrados al margen de las represas,

Huyendo de la vida vana,

De todas las normas hasta hoy proclamadas, de los placeres

beneficios, conformidades,

De todo cuanto ofrendé para salvar mi alma…” 

EN LAS SENDAS NO HOLLADAS. WALT WHITMAN

El caminar es para viajar, para ser un poco vagabundo, a pie, nada de llantas.  

En ocasiones viajo a pequeños mandados con mi señora madre en su carcachita que, después de tantos años, aún logra llegar a otros puntos de la ciudad. Viajamos para romper la monotonía del día y el gran encierro sabor manicomio… optamos por ir a playas de Tijuana por el nuevo acceso.

Esa ruta que aún se encuentra en proceso de poblar: suelen ser el camino esas nuevas familias que, como la mía, busca un espacio en donde habitar… la prensa les dio un bautizo extremo, “Paracaidistas”.

Nuevo acceso a playas de Tijuana.

Basta con estar encerrado para voltear a ver todo cada segundo fuera de casa. Ni tenía memoria de que  existen grupos en cautiverio, como los “amish” que, con sus intenciones utópicas y promesas del sueño más americano que el americano, es el cielo divino con promesa de vida eterna.

Playas de Tijuana.

Así lo quiso Diosito. Hace ya más de 18 años que mi abuelo “Don Lupe-Chupe” se fue a esa prometida vida del más allá. Pero jamás dejé de verlo en las calles. Ahí estaba, intentando huir como si la bebida lo hubiera dejado atrapado en el plano terrenal sufriendo en cuerpos de otras personas. 

Lo miro en mis andares cuando camino, pues me fascina tanto el andar como a él. Me desagrada la nieve, las paletas heladas, pero qué daría por comer una que me regale mi abuelo de su carrito. Si tenía un día de buena venta, siempre guardaba la reserva para sus nietos. 

Como diría el estimado Eduardo: “Todo son horas de trabajo”, cada paso para salir de casa, cada momento en que te detienes y regresas de nuevo para sacar para el pan y una coquita, justo como lo que comía un tío, que al igual que su padre, una nube lo contaminó y solo conseguía energía para seguir en la búsqueda de metales ligeros. Horas de trabajo y pasos sin destino, como en el anterior caso entre tanto delirio, diosito también lo mandó a llamar.

Diosito está en todas partes…¿Diosito eres tú? Dejaré la vida vana y quiero salvar mi alma.

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