EN-FERMOS de todo, LLENOS de nada

EN-FERMOS DE TODO, LLENOS DE NADA

Después de todo (esta travesía de meses viviendo la pandemia por COVID-19), pareciera ser que las empresas (farmacéuticas) privadas son las que mejor han estado al pie de la letra para todos nosotros. 

Y es que a pesar de tener —aún— estos servicios “públicos” como ISSTECALI, IMSS o seguro popular, ahora llamado INSABI, no han sido lo suficiente, no tienen/tuvieron el equipo y/o personal necesario para abastecer a millones de mexicanos durante todos estos meses. Resulta incluso irónico que desde que se empezó a rumorear la COVID, por ahí de noviembre del 2019 —la que nos llegaría tarde o temprano—, no se empezaran a tomar las medidas correspondientes para evitar lo que ya sabemos que pasó y, aún, sigue pasando: DECESOS que se pudieron evitar. 

Sin embargo, no me corresponde —al menos ahora— buscar culpables por ese lado, pero sí hacer un trabajo crítico a lo que se supone que los servicios de salud públicos debían hacer por todos nosotros, ojo aquí, por qué nadie se queja de los médicxs, enfermerxs y demás personal que labora en estas instituciones sino que a ellxs les ha tocado cargar con todo la furia de nosotros por la mala administración de recursos, medicamentos y servicios que no deberían faltar a cargo de lo que se viene conociendo como: “las cabecillas” de estas instituciones. 

Y es que ver a cientos de personas solicitar camas, tanques de oxígeno, medicamentos, enfermerxs, pedir, pedir y pedir a instituciones que con lo poco que tienen, alcanzan/ron a cubrir una cuarta parte de todos los enfermos por COVID-19, uno posiblemente piensa que después de todo lo que hemos pasado ¿dónde está la esperanza de México? 

La sangre se había tornado guinda, pero de tanto picadero al cuerpo no ha dejado de sangrar y es más roja ahora, al menos quien la veía guinda imagina que es roja para evitarse el disgusto de la esperanza que le brindaba verse de otro color.

Ahora bien, las farmacias (nombraría algunas, sin embargo, estoy segura que todos tenemos en mente una… las que estuvieron ahí para nosotros) privadas, hicieron lo suyo… Vendieron medicamentos, vendieron equipo de venoclisis, sueros intramusculares, para dolores estomacales, para la ansiedad, el insomnio, vendieron, vendieron y siguieron vendieron, solicitaron y explotaron a los laboratorios que “debieron” prepararse para tal cosa, sin embargo, fue tanta la necesidad que nos exprimimos mutuamente: nosotros, con aquellas farmacias que nos ayudaban más en conseguir un medicamento/producto y ellxs a los laboratorios correspondientes del alza que habían tenido las sucursales a lo largo del país. 

Veía uno a gente del sur hablar a las empresas, preguntar si tenían medicamentos (para tratamiento de COVID) porque allá desde marzo del 2020 ya no había; gente que con lo que podía venía no solo por COVID sino buscando medicamentos para diálisis, cáncer, diabetes, hipertensión; medicamentos que son importantes en México dada las estadísticas de enfermedades que tenemos (ya está demás venir a hacer crítica de la alimentación, estilo de vida y demás… porque ya hay artículos de eso y no estamos aquí para seguir, ¿no?). Venían juntando su “dinerito” para comprar y mandar a aquellos familiares que lo ocuparan, algunos con suerte, otros con el peso en la espalda de pensar que si hubieran pagado más y haber llegado antes al norte posiblemente hallarían lo que están buscando, pero de igual manera no lo sabíamos, no lo sabemos y no lo sabremos. 

Una vez que las farmacias empezaron a escasear con medicamentos de laboratorios reconocidos, los empleados decían lo siguiente: 

—Lamentamos informarles que ya no contamos en ninguna sucursal con el medicamento que busca, podría llamarnos todos los días, en una semana o un mes para ver si ya nos llegó.

Y uno con el “ojo cuadrado” respondía: 

—¿Pero ¿cómo? ¿Por qué no lo van a tener? A ver vaya o mande por el medicamento y vengo más tarde —con la voz quebrada, enojada y la enfermedad entre los ojos. Los empleados de estas farmacias decían lo que es lógico pensar…

—Ojalá fuera fácil, sin embargo, eso ya no nos corresponde a nosotros, son los laboratorios que, a pesar de ya haber metido solicitud desde hace meses, no nos han dado respuesta de cuándo llegarán o harán los medicamentos… Al parecer, están enfocados en “unir esfuerzos” para acelerar la fabricación de vacunas para COVID, que es por eso que hayan parado un poco la producción de los demás medicamentos —y aquí es cuando a uno, después de escuchar todo eso, se nos bajaba la sangre de putazo a la punta de los pies… 

Sabíamos que farmacia a donde fuéramos iba a hacer lo mismo y lo fue: nos fuimos a la competencia de la competencia e igual, no había culpas que echar a ninguna de estas farmacias privadas… Todo viene desde el laboratorio y ahora se pondrán a pensar ¿Entonces también es el mismo caso con las instituciones públicas? SÍ y no, porque las farmacias privadas nos dieron todo lo que estuvo a su alcance, las empresas privadas nos dieron tanques de oxígeno a precios posiblemente elevados, nos dieron médicos y enfermeros privados porque las instituciones públicas no daban abasto, porque a todos lo que ya estaban ahí también les fallaron estas instituciones, porque no les pagaban, porque no descansaban, porque la gente los veía mal en la calle y, como en tiempos de Yisus, los veían como leprosos, pero supongo (hago una pausa aquí, porque la verdad a veces me cuesta bastante justificar lo que no es justificable o al menos “entender”) que es el miedo a no saber lo que hace cometer a la gente infinidad de sandeces, no pensamos en el otro con el miedo entre los dedos, hasta que el miedo nos ha llevado comernos el miedo del otro. 

¿Dónde estamos? Y como diría mi saliente, ¿qué somos? —ahora— ¿a dónde vamos? ¿Qué nos falta? ¿Qué más deben los laboratorios además de procedimientos a los niños y personas con cáncer? ¿Es problema de México al 100%? 

Dejo un artículo lanzado por la revista PROCESO para su cómoda lectura y lo demás ya es a introspección de cada uno ¿cómo siempre no? 

https://www.proceso.com.mx/reportajes/2021/6/23/con-el-insabi-los-enfermos-oncologicos-quedaron-la-deriva-266418.html