¿Y todo ese jazz?

Texto por Jonathan H. Padilla e Iliana Carapia.

Fotografía por Jonathan H. Padilla

Es sábado por la tarde, se respira será una noche como muchas otras en la ciudad.

La diferencia es que esta vez Tijuana Jazz Club abre sus puertas nuevamente después de casi dos
años de ausencia.


Son las 8:30 pm y nos adentramos a un callejón sobre calle cuarta muy cerca de la emblemática Av. revolución. Se abren las puertas de madera, el primer servicio pide tus datos de reservación, la cual será necesaria para ingresar. Dejando entrar a los precavidos que la realizaron, se abre paso un walk-in escaleras abajo, es un salón underground.


Se puede observar como alumbra en primer plano la leyenda “and all that jazz” con un neón azul
que alumbrará tus pasos, así proseguimos a la clandestinidad que nos espera al final de las
escaleras, adentrándonos a un híbrido de club nocturno y salón de espectáculos situado en los
años 70’s.


Al entrar suena ‘Them Changes’ de Thundercat, se dejan escuchar también Toro Y Moi en el trascurso de la noche y es que es un detalle particularmente agradable, marcan ser representantes
del jazz-pop que domina la escena independiente hoy en día y no esperábamos escucharlos en la
lista de reproducción.


Lámparas estilo Tiffany de luz tenue en los techos, la barra y laterales, un escenario con la
dimensión solamente necesaria para dejar entrar, entre cortinas completas de terciopelo rojo, a
aquellos artistas ensamblarán los acordes de la noche.


El lugar se va llenando poco a poco, los comensales empiezan a pedir a la carta, la cual es vasta,
elegante, pero muy sencilla. Hablo con nosotros Miguel Miranda, socio del club:

“Queremos traer de vuelta la coctelería clásica, aquellos tragos que por muy básicos que
puedan ser, se han quedado en el olvido”

Martini’s, Margaritas, Palomas, cerveza nacional y extranjera, vino, por mencionar algunas,
acompañan a disfrutar la experiencia del lugar a cargo del reconocido Fernando Rochín.


Además, cabe mencionar que para aquellos que tal vez sean como nosotros y necesiten comer
mientras la pasamos bien, se agregó una colaboración con Pizza Records, peculiarmente con
temática musical como slogan, nos cuenta Miguel:

«Emergieron desde la contingencia y han estado levantándose gracias a la increíble oferta
comensal que tienen, pizzas como la tradicional de pepperoni, la fugazzi (blanca), la de la casa o
“Pizza Récords”, entre otras, complementan la experiencia de la noche»

Son las 10 pm. Un playlist tan ecléctico como la ciudad misma nos ha deleitado, ahora, el set en
vivo calienta motrices. Lo que todos en el recinto estábamos esperando.

Con el ambiente lleno de risas, comida, espera, y meseros de aquí a allá atendiendo las demandas
de los asistentes y con el ánimo explotando la garganta, la calurosa bienvenida a los artistas que
acompañarán la noche toma su lugar también.

Cómo sabemos el talento de la región es nato:

Katherin Hernández en el sax, Edgar de la Torre y su guitarra, la tarola de Sebastián Farragia y
Gabo Nuñez con sus octavos graves aprehendieron el ambiente de inmediato con su sonido.


Y es que los espacios para el desarrollo de estos mismos no se dejan opacar, sin embargo, el Jazz
Club tiene una peculiaridad excepcional y es que precisamente lo lleva en su nombre: Son un club
para el Jazz. Claramente un concepto bastante orgánico para la dinámica regional.


En esta reapertura, los días de evento en vivo son los viernes y sábados, donde cada día se nos
ofrecerá una agenda de artistas distinta, dando oportunidad a aquellos ya reconocidos y otros no
tanto, a nivel nacional e incluso internacional.


Sabemos la pandemia nos llevó a todos a una búsqueda incesante por la melodía que emparejaría este caos global y he aquí un espacio para encontrarlo.


Queda muy en claro que Tijuana Jazz Club no solo da cabida a artistas clásicos del género, sino que como la historia misma lo dicta, esto implica una revolución, que de la mano de un resurgimiento que el «under» está teniendo en la cultura popular, nos brinda la oportunidad de nuevos auges del jazz y sus derivados.


Creando un ambiente de aplausos, movimientos naturales de cabeza y del cuerpo al son de las
increíbles notas de cada uno de los músicos, agregaba el buen Gabo Núñez:

“Ya extrañaba los aplausos, los aplausos en vivo de todos ustedes me… ah.”

Nos comenta Miguel que se planea un ‘Vinyl Set’ al finalizar las presentaciones en vivo como
estancia a cargo de la tienda de discos «La Ciruela Eléctrica», agrega:

«Un Foreign club como en los años 50’s, pero con los exponentes de hoy en día. Será algo
interesante…»

Como referencia nos da cabida a especulaciones del público mercado, pero ¿Qué es lo que pasa
cuando combinas a concernientes tan importantes como lo son “La Ciruela Eléctrica” y su
colección histórica de referentes musicales y todos los auges, inicios y proyectos emergentes que
se dan lugar en la escena musical de la ciudad?

Esclarecidos que la música es de todos, para todos y por todos, podemos imaginar que con este
tipo de colaboraciones tendremos un acercamiento a la música y no a un estilo musical solamente.


En esta nueva etapa, tal parece que los nuevos retos de Tijuana Jazz Club son en definitiva
reproducir este sentimiento y que esta clandestinidad que en sus inicios describía al jazz sea la
ironía por la que todos queramos regresar.


La juventud de sus promotores combinado con la experiencia de sus entusiastas, pueden hacer de
este lugar un aforrado de clases y preferencias o una oportunidad para demostrar que el talento
local artístico puede convertirse en sinónimo turismo y limpiarnos de esa difícil mancha oscura y
convertirla en cambio, en una melodía multicolor.

sigue tu visita.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s